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268 Tu cabreo ortográfico

Es habitual ver en algunos blogs, o redes sociales comentarios llenos de ortografía que a veces pasas por alto con un cierto sentimiento de compasión  y otras veces te llegan a generar un importante disgusto interior. Es que hay veces que no se comprende cómo determinadas palabras pueden escribirse de esas formas tan repelentes.

Esto le ha pasado  a Alex y fíjate que rebote que ha cogido:

Las faltas de ortografía más comunes entre los imbéciles y los no tanto

Yo creo que podría engullir tranquilamente un panqueque relleno de materia fecal. O mirar solo cine hecho por Michael Bay por el resto de mi vida.
Porque este tipo de sufrimiento, junto con los ringtones de reaggeaton, no es nada comparado al enfrentarse a un texto escrito con horrores de ortografía.
 
Muchos neoliberales y pelotudos dirán que es lo mismo, si suena igual no tenemos por que someternos a reglas hechas por la RAE (Real Academia Española, no Radiodifusión Argentina al Exterior), ya que el hecho de someternos nos recuerda al genocidio reinante desde hace ya mas de 500 años, y por lo tanto se somete todo un pueblo a la tiranía del saber, y aparición con vida de Jorge Julio Lopez!!
 
Y hasta puede ser que tengan razon, Pero nada quita el desagrado de ver, sobre todo por las huestes digitales, a mucha gente querida y muy letrada poniendo «si, estoy llendo», «por hay el lo sospechaba», «hay que dolor!».
Que mecanismo raro corre por sus arterias cuando tipean esto? Hay una maestra gorda y con mucho olor a Lady Stuart dentro de sus almas, que les insiste en escribir correctamente. Lo cual convierte a algo correcto como «yendo», en algo burdo y bruto con una brutisima e inusualmente burda Y griega en el idioma castellano.
Por eso, piensa el que tipea, debe ser con «ll» inicial, y se debe pronunciar como hacian las maestras viejas cuando decian«liuvia» o «liegando».
 
Claro, eso es lo correcto porque siempre a uno le rompen las pelotas para que hable asi, por mas que nadie en toda la vida humana del Rio De la Plata pronuncio «lievame hasta Lavaliol que estoy en lianta».
 
A que quiero llegar con esto? A nada, a la bronca infinita de encontrarme con gente así todo el tiempo, que te pide las cosas«por fabor» y se la pasa leyendo a autores re importantes. A gente que gana el doble que yo y escribe «movimientos cindicales».
 
Y que, a pesar de estar desocupado y con mucho tiempo libre, el corrector de Word sigue inventado palabras y me irrita. Es como el policía que te para en la calle para un boludez, mientras en el fondo sentís el robo que sufre alguien en alguna parte….
Y la propuesta es …
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Queremos que saques a flote esa rabia que acumulas cuando las faltas de ortografía te llueven por todos los lados. Desgarra tus amores por la buena lengua y combate con energía (y educación, a poder ser,)  esa ortografía de  tres al cuarto, que no es ortografía ni es nada.

215 Háblanos de tus vicios

Dirás que me estoy metiendo en un palno personal que no me corresponde, que eso no es cosa mía que cada uno tiene los vicios que se puede pagar, que tus vicios son tuyos, … Lo primero que dirás serán cosas parecidas a estas que a mi se me han ocurrido. Pero si te digo que de los vicios de los que te hablo son simplemente vicios de expresión quizás digas Ah, bueno, entonces sí, no hay problema, ahora te explico.

• Vicio 1: el famoso “-ao”. 

Hemos “votao”, nos han “aclamao”, hemos “ganao”…
Esta costumbre de sustituir la maravillosa terminación “-ado” por un simple “-ao” es uno de los vicios más comunes y televisados del castellano y se está extendiendo como la peste gracias a los políticos.
¿Cuántas veces hemos contado (con “-ado”) esa horrorosa y errónea abreviatura en los discursos sobre el Estado de la Nación? Demasiadas.
Luchemos pues por erradicar de nuestras televisiones, radios y vídeos de Internet una pésima costumbre que empobrece radicalmente la imagen pública que proyectamos a nuestros semejantes.

• Vicio 2: tú me lo “dijistes”.

Otro vulgarismo que está de moda: añadir una “s” al formar el pretérito indefinido en la segunda forma del singular.
¿Tan difícil es decir “tú dijiste” o “tú aprobaste”?
Parece ser que sí, sobre todo para esas personas influenciadas por los recuerdos de otras formas verbales como “dices” o “decías”.

• Vicio 3: el famoso “currículum”. 

Un vicio que detectamos a diario no solo en las ofertas de empleo, sino también en el encabezamiento de muchos currículos que nuestra agencia traduce a idiomas como el inglés, el francés o el alemán.
Como bien dice la RAE, la palabra “currículum” no se encuentra en su diccionario.
Sí aparecen los otros dos términos que deberíamos utilizar en su lugar: currículo y currículum vitae.

• Vicio 4: esos dichosos extranjerismos. 

La globalización de nuestra sociedad tiene muchas ventajas, muchísimas, pero también tiene desventajas, una de ellas la utilización de extranjerismos.
Estos vicios llenan los periódicos, pero son especialmente abundantes en las páginas dedicadas a los deportes. Así que, por mucho que nos duela, en español no es correcto decir que Rafa Nadal es un “number one”.

• Vicio 5: la repetida “-bilidad”.

Otro de los vicios más pesaditos que solemos corregir en nuestra agencia de traducción es el abuso del sufijo “-bilidad”.
No existe la “controlabilidad”, aunque sí el control; tampoco es correcto escribir o decir que algo tiene mucha “alcanzabilidad” cuando queremos explicar que es alcanzable.
Tampoco hay que tener mucha habilidad para recordarlo, ¿verdad?

• Vicio 6: la redundancia del pleonasmo. 

Uno de los vicios más generalizados en el idioma español es el uso de pleonasmos, es decir: la utilización de palabras que no son necesarias. ¿Algún ejemplo?
Muchos: subir para arriba, bajar para abajo, miel de abeja, volar por el aire, muy óptimo, me parece a mí, etc.
Casi todos caemos alguna vez en ese error, sobre todo en nuestras conversaciones informales. El problema es que, de tanto decirlo, al final lo escribimos y, ya sabes, lo escrito se lee y las palabras se las lleva el viento (aunque no “volando por el aire”, claro).

• Vicio 7: un exceso de “c”. 

Manejar correctamente un idioma no es tan fácil como parece y menos cuando es tan complejo como el español. Uno de los vicios en los que incurren los estudiantes de nuestra lengua es incorporar más letras “c” de la cuenta quizá porque les suena mejor.
Un par de ejemplos: se escribe y pronuncia “inflación” (no “inflacción») y alguien tendrá “afición” por el golf (no “aficción”).
Habitualmente estos vicios se curan utilizando el programa de corrección de textos de nuestro ordenador; solo hay que acordarse de hacerlo.

• Vicio 8: confundir churras con merinas. 

Algunos vicios de nuestro idioma no son tan sencillos de detectar a primera vista, pero están ahí. Nuestro error número 8 consiste en utilizar un término creyendo que significa una cosa cuando en realidad significa otra.
Seguro que has oído o leído una frase como esta:
– María es una persona muy asequible.
Dónde está el vicio? En el adjetivo “asequible” que como bien apunta el DRAE significa “Que puede alcanzarse u obtenerse”.

• Vicio 9: las muletillas. 

Una incorrección muy molesta que, aunque no lo creas, también encontramos por escrito es la famosa muletilla, ya sabes: esa palabra o frase que utilizamos sin darnos cuenta y que llena de ruido nuestro mensaje.
Las muletillas más famosas últimamente son “o sea”, “mira”, “oye”, “es que”, “¿sabes?”, etc.

• Vicio 10: el dequeísmo. 

En el puesto número 10 de nuestra lista encontramos el famoso dequeísmo, uno de los vicios que más detestan los traductores de nuestra agencia de traducción.
Lee las siguientes frases y marca la que consideres incorrecta:

– Estoy segura de que fue a casa.

– Pienso de que está ingresado en el hospital.

Una curiosidad: en los últimos años, quizá por exceso de este vicio, está naciendo uno nuevo que se denomina “adequeísmo”.
Consiste en eliminar la palabra “de” cuando la frase sí la necesita. Un ejemplo: “No te olvides sacar la basura” en lugar de “No te olvides de sacar la basura”.

Como ves, este es un vicio en el que es muy fácil caer, uno de los 10 de la lista de nuestra agencia de traducción que, esperamos, te sea de utilidad en el futuro.

 

Se trata de que te leas esta relación de los 10 vicios más habituales que tenemos los hablantes del castellano y que nos fijemos en los que mejor nos representan y expliquemos cómo o cuando los cometemos y si nos damos cuenta. Se trataría de comprometernos a evitarlos. ¿Ok?

232 La moda en Instagram contra la mala ortografía

Los letreros están de moda en Instagram. ¡Es tan fácil …! Vas por la calle y letrero que ves,  letrero que fotografías y publicas en tu perfil de instagram. Que tiene faltas de ortografía las comentas con un buen hanstad

(#ortografia),

que está correcto con otro hanstad (#ortografiaOK). Se entiende, ¿no?

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Repetimos, calle, smartphone o tablet, letrero, foto, instagram hashtag. ¡Hecho!

Y ya puestos, un comentario sobre dónde, cómo, qué, quiénes, …

A esto se le llama:  ¡Guerra a la mala ortografía! 

La buena ortografía siempre es un buen argumento a tu favor

8.- Una historia de amor con muy buena ortografía. La historia de amor que te tienes que inventar sucede entre dos personas que se enamoran mientras se escriben y es que las cosas que escriben están tan bien escritas que el amor era inevitable que brotase entre ellas. Una persona con tan buena ortografía no puede fallarte nunca. (Puedes buscar ejemplos en los blogs de otros compañeros. )