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Expresión, emoción, amor propio

9.- Estoy muy contento de llamarme …. (Fíjate en el ejemplo)

Me LLaMo ÈLIA!!!
Me llamo ÈLIA, y estoy orgullosa de llamarme así. Me gusta mucho y creo que es un nombre muy bonito y que me describe a la perfección, y además mucha gente también me dice que es bonito y que me pega. Me llamaron Èlia porque a mi madre le gusta mucho y porque mi abuela materna, que falleció poco antes de que yo naciera, también se llamaba así. Además, el segundo nombre de mi madre también es Èlia.
Èlia es un nombre muy poco popular y no conozco a mucha gente con ese nombre, sólo hay una niña en mi pueblo, que ha nacido hace poco, que se llama igual que yo.
Sobre todo de pequeña, me llamaban de maneras distintas. Recuerdo que, en el colegio mucha gente me llamaba Eli, como diminutivo, mis amigas me llamaban Lili, aunque la verdad es que nosé por qué, y había una niña que, por ser una de las más listas de la clase, me llamaba Lilipedia o Elipedia, como Lili o Eli y Wikipedia, porque decía que yo me lo sabía siempre todo.
Así que me encanta, adoro, amo, vivo por y para mi nombre.

250 Menos caspa, de todo

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La publicidad nos da a veces algunas ideas geniales con las que podemos expresarnos a nuestras anchas. La última que me ha llegado ha sido esta de un anuncio de champú anticaspa. Habla de todo aquello que las personas tenemos en la cabeza, todas nuestras ilusiones, esperanzas, proyectos, preocupaciones, aficiones, apasionamientos, …

En esta propuesta se trata de hablar de nosotros, de todo lo que nos ilusiona o preocupa, de lo que nos apasiona o de lo que no podemos ni ver, …¿Qué tienes en la cabeza?

¿Podrías escoger alguna imagen en google que reflejase tu situación personal?

242 Un doble que te lleva a situaciones extremas

A todo el mundo le ha pasado alguna vez. Hay momentos en la vida en los que uno se desdobla y hace cosas que otra parte de sí mismo, su doble podríamos decir, no quiere. Mejor lee a Millás:

JUAN JOSÉ MILLÁSEstábamos 10 o 12 personas en el interior de la sucursal bancaria de la esquina, cuando entró un tipo fuera de sí blandiendo una pistola. Tras ordenar que nos sentáramos en el suelo, con la espalda apoyada en la pared y las manos sobre las rodillas, exigió la combinación de la caja fuerte. Supe de súbito que aquel atracador era yo. Lo supe de un modo intuitivo, claro, no racional, pero sin lugar a dudas de ninguna de clase. Lo malo es que el resto de los clientes debieron de notarlo también, lo digo por la forma en que comenzaron a mirarme. Se me ocurrió, para disimular, interpelar con dureza al atracador, que me respondió con un tiro en el pie derecho. La bala atravesó el zapato, rompió los huesos que halló a su paso y salió por la suela, incrustándose en el suelo. No me dolió, pero me incomodó ver el agujero, del que comenzó a salir perezosamente una sangre más negra que roja. El tiro, lejos de disipar mi convicción de que yo era el que empuñaba la pistola, me afianzó en ello, igual que al resto de las víctimas, por lo que volví a encararme con el atracador, esta vez llamándole hijo de perra. La respuesta fue un nuevo disparo, en el otro pie. A ver si de este modo, me dije, he logrado desviar la atención de mí. Pero eché una ojeada a mi alrededor y comprobé, por el modo en que continuaban mirándome, que no. ¿Qué hacer? Sentía una vergüenza enorme. Pensaba en mi familia, en mis amigos; también, absurdamente, en los críticos literarios. Entonces me abrí teatralmente la camisa y pedí a gritos al atracador que me matara, suponiendo que mi muerte disiparía todas las sospechas. El tipo se volvió hacia mí, me pegó un tiro en el pecho y me morí.

No supe qué dijeron al día siguiente los periódicos, ni los críticos. Pero di por bien empleado el sacrificio si sirvió para que nadie se diera cuenta de que yo era él.

Saludos.

A ver qué hacemos con esta historia típica de doble de Millás. Creo que bastará con imaginar una situación extrema. Tendrás que reaccionar ante las circunstancias defendiédote de ti mismo. Ese el el camino de la resolución del conficto.

243 Dime que me quieres

Amor a motor, con total propulsión, sin pedales, pura emoción.
Llega San Valentín y la excusa es perfecta para expresarse lo mucho que nos queremos, lo mucho que te quiero, lo que sé que tu me quieres
Porque tú lo eres todo para mí.
Mi dónde, (recuérdalo, aquel viaje cambió para siempre nuestra forma de tenernos)
Mi cuándo, (perdimos la noción del tiempo)
Mi cómo (eres tanto de mi cuando me miras, …)
Mi qué y mi por qué (mi hoy, mi ayer, mi todo en este mundo sin sentido)
Mi sesión informativa, mis noticias, mi telediario entero, eres tú
José Luis Orihuela nos ha descubierto con esta imagen todo un contexto existencial que periodista y no periodistas podemos compartir.
Propuesta: compartir la gran noticia de nuestro amor. No te puedes resistir

255 Mi paraíso

Para mi el paraíso es tener tiempo por delante. Tiempo lento en el que poder leer, pasear, sentir, escribir,… no importa en qué orden. A ese ritmo la vida se instala en cada uno de mis poros.

Shakira:

Juanes:

Alex Ubago:

Iker Casillas:

¿Y para ti? ¿Qué es el paraíso para ti? Por qué no coges una grabadora y me dices qué es para ti el paraíso? Puedes subir esa grabación de audio a goear.com o si es un vídeo a you tube y compartirla con un enlace desde tu blog o puedes enviarme el código html y la editaríamos en esta misma entrada. Pero dime qué es para ti el paraiso

239 Tu Odradek particular

Su aspecto físico, su comportamiento y su capacidad innata para sobrevivirte, esas son las características de ese doble tuyo con el que convives para bien y para mal. Conversas, te discutes, entablas animadas conversaciones a las que él poco te responde y sin embargo parece escucharte con especial atención.

Si miras los dos vídeos con atención, si lees el texto de Kafka y finalmente piensas durante unos minutos en tu vida, es posible que descubras ese Odradek que te acompaña con más o menos presencia. Cuando hayas dado con él, lo describes.

Los vídeos un tanto kafkianos que te pueden dar alguna pista. (Ya sabes eso de kafkiano)

Las preocupaciones de un padre de familia
[Cuento: Texto completo]

Franz Kafka
Algunos dicen que la palabra «odradek» precede del esloveno, y sobre esta base tratan de establecer su etimología. Otros, en cambio, creen que es de origen alemán, con alguna influencia del esloveno. Pero la incertidumbre de ambos supuestos despierta la sospecha de que ninguno de los dos sea correcto, sobre todo porque no ayudan a determinar el sentido de esa palabra.

Como es lógico, nadie se preocuparía por semejante investigación si no fuera porque existe realmente un ser llamado Odradek. A primera vista tiene el aspecto de un carrete de hilo en forma de estrella plana. Parece cubierto de hilo, pero más bien se trata de pedazos de hilo, de los tipos y colores más diversos, anudados o apelmazados entre sí. Pero no es únicamente un carrete de hilo, pues de su centro emerge un pequeño palito, al que está fijado otro, en ángulo recto. Con ayuda de este último, por un lado, y con una especie de prolongación que tiene uno de los radios, por el otro, el conjunto puede sostenerse como sobre dos patas.

Uno siente la tentación de creer que esta criatura tuvo, tiempo atrás, una figura más razonable y que ahora está rota. Pero éste no parece ser el caso; al menos, no encuentro ningún indicio de ello; en ninguna parte se ven huellas de añadidos o de puntas de rotura que pudieran darnos una pista en ese sentido; aunque el conjunto es absurdo, parece completo en sí. Y no es posible dar más detalles, porque Odradek es muy movedizo y no se deja atrapar.

Habita alternativamente bajo la techumbre, en escalera, en los pasillos y en el zaguán. A veces no se deja ver durante varios meses, como si se hubiese ido a otras casas, pero siempre vuelve a la nuestra. A veces, cuando uno sale por la puerta y lo descubre arrimado a la baranda, al pie de la escalera, entran ganas de hablar con él. No se le hacen preguntas difíciles, desde luego, porque, como es tan pequeño, uno lo trata como si fuera un niño.

-¿Cómo te llamas? -le pregunto.

-Odradek -me contesta.

-¿Y dónde vives?

-Domicilio indeterminado -dice y se ríe. Es una risa como la que se podría producir si no se tuvieran pulmones. Suena como el crujido de hojas secas, y con ella suele concluir la conversación. A veces ni siquiera contesta y permanece tan callado como la madera de la que parece hecho.

En vano me pregunto qué será de él. ¿Acaso puede morir? Todo lo que muere debe haber tenido alguna razón be ser, alguna clase de actividad que lo ha desgastado. Y éste no es el caso de Odradek. ¿Acaso rodará algún día por la escalera, arrastrando unos hilos ante los pies de mis hijos y de los hijos de mis hijos? No parece que haga mal a nadie; pero casi me resulta dolorosa la idea de que me pueda sobrevivir.

FIN

183 Tu guerra de independencia

La guerra de la independencia nos la han explicado en los libros y cada país seguramente tiene una. En algún momento de la vida se tiene que demostrar con la fuerza que uno ya es mayor.

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Y esa es otra guerra de independencia que libra uno contra sus propios padres. Estos piensan que su niño o su niña, especialmente su niña, es demasiado pequeña para tomar decisiones y con toda su buena fe y queriendo ayudar intervienen e intervienen y dan unos consejos y otros y pretenden que tú hagas esto o aquello y llega un día en el que te plantas.Empiezas tu guerra de independencia que se resume en que no acudes a la hora establecida para la cena, llegas siempre más tarde de lo indicado por las noches y cada noche, sales con quienes te han dicho que no salgas, bebes lo que te han dicho que no bebas,…

Quizás tú puedas explicarme como es esa guerra tuya de independencia, o cómo fue si ya acabó.