Archivo de la categoría: Narración

291 Había una vez un principe enano y siete cerditos

Cuando sobre las historias que todos conocemos empezamos a hacer ligeros retoques el terremoto de ideas ya está servido. Todo cambia de lugar y no hay quien resista al deseo de añadir sus propias ocurrencias. Si no tienes a tu lado a ningún pequeño sabiondo podrás inventar a tus anchas. A algunos pequeños no les gusta nada que sus historias favoritas sufran alguna alteración pero es inevitable que en un determinado momento de nuestra vida nos replanteemos la conveniencia de esas historias entrañables que nos han contado miles de veces.

Hoy es el momento perfecto para empezar a ver el mundo infantil desde una perspectiva distinta. Si tienes ciertas referencias sobre los siete enanitos este título de hoy, un príncipe enano y siete cerditos, puede alterar tus presentimientos sobre lo que en esta historia realmente podrá suceder. Y de eso se trata.

Escribes tu nuevo cuento a partir de un nuevo título que imaginarás desde los ya conocidos. ¿Tendré que darte pistas? Mira la fotografía.

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285 Cuando cae la venda de los ojos

¿Qué pasa cuando cae la venda de los ojos? Que vemos finalmente las cosas como son, la realidad de lo que hemos hecho o vivido, que desaparecen los engaños y nuestras falsas ilusiones, … A veces no sabemos que tenemos esa venda en los ojos, a veces no queremos saber que está ahí y preferimos no afrontar la verdad. Porque la verdad nos compromete demasiado y nos obliga a actuar de forma distinta.

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No es algo nuevo. Bastaría con recordar la historia que Nezamy escribió en el siglo XII sobre el rey de Persia en el siglo V, Bahram V. Durante un tiempo vivió de espaldas a las injusticias que sufren sus súbditos por la desaprensión de los gobernantes.. Pero un día vio la verdad, cara a cara, cayo la venda de sus ojos, hizo justicia, castigó a los culpables y pudo por fin reorganizar su imperio y luchar contra el Gran Kan de la China. Y vencerlo.

Te pido una historia con esas dos mismas partes: situación de injusticia que el protagonista no conoce o no quiere conocer y cambio radical cuando se reconocen las verdades.

221 Paradojas a la vista

¿De qué estamos hablando? De esas emociones contradictorias que determinadas imágenes nos provocan nada más verlas. Como esta que acompaña esta propuesta. Lo primero que nos llega es la violencia de la imagen en la que vemos a unos felices turístas haciéndose fotos e ignorando la relaidad en la que ahora se encuentran. Van arrastrados por un niño al que se le obliga a trabajar cuando en realidad tendría que estar en el colegio o jugando con los chicos o chicas de su edad. Esa rabia que nos produce la injusticia que vemos se impone al resto de la fotografía. Lo demás ya no importa. Vemos una mezcla de sinsentidos, esa es la paradoja de muchas escenas de la vida, de miles de imágenes.

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Te proponemos que hagas una búsqueda de imágenes paradójicas, que selecciones una y que la comentes. Que comentes lo que vemos y cómo nos sentimos, cómo te sientes tú al contemplar esta imagen.

218 Persiguiendo a ese MacGuffin

Si ves un macguffin en cualquier parte al momento quedarás intrigado por descubrir su utilidad, sus componentes, su historia, quién es su dueño, qué consecuencias puede tener para ti y para los tuyos su presencia en tu propio entorno, … Un sinfín de cuestiones que te asaltarán en cuanto notes su presencia. Tienes que estar muy atento y abrir bien los ojos. La curiosidad lo es todo. Si el macguffin está en manos de alguien pronto querras entablar una conversación con él y hacerle algunas preguntas, todas las preguntas. Eso será una suerte. Quizás así puedas salir de dudas.

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Lo inventó uno de los grandes (en el amplio sentido de la palabra) del mundo del cine, Alfred Hitchcock.
La explicación que el maestro hacía de este término era mediante una anécdota:
Dos hombres viajan en un tren. Uno le pregunta al otro:
“¿Qué es ese paquete que hay ahí arriba?”
El otro hombre responde: “Ah, eso es un McGuffin.”
El primero, intrigado, le pregunta: “¿Y qué es un McGuffin?”
“Pues,” contesta el otro hombre, “es un aparato para atrapar leones en los highlands escoceses.”
A lo que el primer hombre responde: “!Pero si no hay leones en los highlands escoceses!”
Y el otro hombre contesta: “!Entonces eso no es un McGuffin!”
Como posiblemente no resulte muy clarificador, vamos a explicarlo de nuevo. Un “McGuffin”
es un elemento (objeto, persona, acción, ) que acapara la atención del espectador, y en torno al cual gira la historia, aunque en realidad su importancia por si mismo es irrelevante, sólo sirve de vehículo para avanzar la trama y de hecho no suele conocerse mucho sobre él, aunque en un principio puede parecer que va a ser relevante.
Quizás el más claro ejemplo sea el maletín de Pulp Fiction, que tiene relevancia en las actuaciones de los personajes, pero en ningún momento se sabe lo que contiene, sólo vemos el extraño resplandor que sale de él y los asombrados rostros de los que lo contemplan.

Ya estoy intrigado con el macguffin que se te está ocurriendo y que quieres explicarme …

210 Así se hace una historia colectiva

Para hacer una historia colectiva basta con dictar la primera frase. Tras el punto cada alumno añade una segunda frase motivada por la primera. A continuación se establece un orden de rotación de las redacciones. Cada alumno le pasa su redacción al de al lado. según el orden establecido. Cada alumno lee la redacción que recibe e inventa una nueva frase. Espera. Cuando el profesor lo indica vuelven a pasar la redacción al compañero. Leen la redacción que reciben y añaden una nueva frase. Esta operación se repite hasta que finalmente a cada alumno le llega su propia redacción, la que él empezó. Si es necesario cada alumno busca el mejor final y hace los últimos retoques. La redacción colectiva ya estará lista.

¿Un ejemplo?:

Lo que pasó aquel día fue realmente extraordinario . Primero vi a una viejita matando un gato con la punta del zapato . Estaba en la calle desengaño 21 .
Más tarde , vi a la vieja persiguiendo un perro , lo quería matar pero no lo consiguió atrapar . También robó
un canario de una tienda de animales , supongo que se lo quería comer . Subió a la bicicleta , puso la caja con el canario detrás y se marchó. Yo , subí a mi bicicleta que me regalaron para reyes y perseguí a esa señora maltratadora de animales . Mi objetivo era seguirla hasta su casa y ver si tiene más animales o lo que quiere hacer con el pobre canario y hacer fotos para tener pruebas y denunciarla para que la metan en la cárcel .
La señora vivía muy lejos , cómo a 30 minutos en bicicleta . Estaba muy cansado
porqué fui muy rápido para poder alcanzar a la vieja señora que pedaleaba muy
deprisa . Parecía que sabia que alguien la estaba siguiendo y por eso me alejé un poco para que no escuchara el ruido de mi bicicleta .
La señora vivía en una granja y cuándo entró ,un caballo blanco muy bonito fue hacia la señora que lo abrazó y entonces vi como el caballo hablaba! Me quedé
estupefacto. Después yo también entré detrás de la señora porqué se dejó la puerta del jardín abierta. Vi cómo todos los animales , vacas , cerdos , patos ,ovejas, perros , burros , gatos .. Hablaban con ella .Yo pensaba que estaba soñando pero me di cuenta que no cuando me caí porqué tropecé con una branca . Cuando estaba en el suelo , un bonito gatito blanco me vino y me preguntó si estoy bien entonces yo levanté la cabeza y vi que era el mismo gato
que el otro dia la señora mató con la punta del zapato . Le pregunté :
-¿tu no estas muerto ? ¡pero si el otro día vi como te mataban!
Y el gatito me dijo :
-no , no lo estoy . La señora talis , la señora que viste que me clavaba la punta del zapato , no me quería matar sino darme voz . Ella no sería capaz de hacer nada malo a ningún animal porqué le encantan los animales . Ella , da voz a los animales como yo , sin techo y los trae aquí , a su casa donde puede hablar con ellos y así no sentirse sola .
-increíble , pero ,¿ que va a hacer con el canario ?
– mira , ven con migo .
Seguí al gatito que me llevó a ver como la señora le daba voz al canario .

El canario estaba tranquilo en su mano mientras ella le clavaba una aguja en el pecho y de repente el canario tuvo voz y empezó a hablar con la señora . Entonces el gatito me dijo:
-¿lo ves? La señora johnny no me estaba matando sino que con la ayuda de su zapato me daba voz
-¿pero que es una bruja?
-no , es una hada en el cuerpo de una vieja . En realidad es joven y bella y ha ayudado a todos los animales que ves aquí. Por favor , no la denuncies . ¡ella no es malvada!
-esta bien , pero háblale de mi , dile que si es posible venir a hablar con ella algún dia de esta semana . Toma , te dejo mi número , ya se lo darás y le dirás que me llame cuando pueda .
-hecho , yo se lo doy . Gracias por no decir nada .
-no hay de que , me tengo que ir .
-está bien , adiós .
Salí de su jardín y aun no me podía creer lo que acababa de ver .
Al cabo de 4 días recibí la llamada de la señora , me dijo si nos podíamos ver y agradecerme por no decir nada.
Cuando la vi , me dio uno de esos flechazos , cupido estaba por allí .
Era una chica alta , de pelo rubio , largo y rizado y con unos ojos verdes que me hipnotizaron .Ella llevaba un vestido blanco con flores azules . ¡era hermosa!
Los 2 nos enamoremos a primera vista .

203 Imaginar un final

Características:

Propuestas:
Hay historias que no necesitan final. Para qué. Es mejor que cada lector pueda pensar lo que su imaginación le permita o quiera. La historia de cortazar continúa en nosotros una vez que acabamos su lectura. Me refiero a la «Continuidad de los parques» tan famosa. Una obra maestra que nos desgrana de forma detallada todo lo que puede significar la lectura y su influencia en nuestra vida. No tiene límites esta historia porque nace en el interior de un libro pero recorre todas nuestras fantasías vitales en una sola página.

 

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.

Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

¿Qué te parece si tras llegar a la habitación en la que el hombre lee su novela continúas tú, lentamente, imaginando un nuevo párrafo que descargue tus inquietudes imaginativas?

Respuestas:

Pese al inminente peligro que aquello suponía no se despegó de la novela. El amante empezó a acercarse lentamente dejando entrever por debajo de la manga el filo del cuchillo, un destello de luz que llegaba desde el ventanal encontró fugaz aposento en este. Tenía el poder de acabar con la intensa problemática con solo cerrar el libro, por supuesto no lo hizo, un buen lector nunca deja una novela a medias. Sintió los pasos detrás suyo. Agudizó sus sentidos, oyó el suave silvido de la hoja hendiendo el viento. sintió el frío tacto del cuchillo en su yugular. Vió brotar la primera gota de sangre, que dibujo un perfecto punto en el final de la frase inacabada que estaba leyendo, se le nubló la vista y cogió satisfecho la mano que la muerte le brindaba, dispuesto a sentir el eterno y gélido descanso.

(Víctor Martín Pujol)

Aquí pasa algo, pero … ¿qué?

Ya lo estás viendo. Es bastante claro. La noche es oscura, fuera hace frío y una enorme soledad lo recorre todo. En cambio, dentro, dentro hay algo más de vida, de conversación, de sueños compartidos o vete tú a saber qué.

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Mi propuesta es que recorras con tus ojos el cuadro de Hopper y que revivas con tus palabras algo que sucede a partir de lo que en él ves. (¿Cómo lo ves?) Sin límite de palabras. Pero menos de mil …