Archivo de la categoría: ACTUALIDAD

280 Queremos tanto a … Homer Simpson

No podría decir que es el más querido de todos los personajes (personas) que nos han dado los últimos tiempos pero seguro que está entre los más queridos, queridos, admirados, recordados, odiados, …

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Homer J. Simpson, es empleado (sin cualificación) del sector 7-G de la Central Nuclear de Springfield, EEUU. Está casado, tiene tres hijos (aunque a veces se olvida de Maggie), y sus grandes aficiones son la tele y la cerveza. Su carácter extrovertido y simple, situándose en la línea del americano medio, algo despreocupado e ignorante, convirtieron a Homer en uno de los personajes más adorados y punto clave del éxito de ‘Los Simpson‘. Homer ha sido protagonista, en sus dos décadas de existencia, de algunos de los mejores gags jamás escritos.

Aún recuerdo algunos encuentros de amigos en los que siempre acababan saliendo a relucir escenas de las películas de Homer. Te acuerdas cuando va Homer a enchufar la tele y vaya no funciona, va a la nevera y no hay cerveza, y dice «Margie ya sólo me falta el título, podría ser sin tele y sin cerveza, ¿qué te parece?» Y muchas otras.

De lo que se trata es de aportar experiencias vividas con los amigos comentando y recreando a Homer. Es nuestra manera de mantener vivo su mito. ¿Quién no se acuerda de: «Normalmente no rezo, pero si estás ahí­, por favor, ¡¡¡sálvame Superman!!!».

Sus mejores capítulos (por si es necesario animarse)

279 La vida es un regalo

Un regalo o un milagro, o las dos cosas. Milagro y regalo. Basta conectarse unos momentos con la avalancha de sucesos dramáticos, catástrofes y accidentes que cada dos por tres se suceden a nuestro alrededor para entenderlo. Terremotos, tormentas, huracanes, incendios, volcanes, fronteras, naufragios, accidentes, atentados, …

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Y si la vida es un regalo y estás convencido de que es así seguramente has tenido alguna experiencia cercana o propia que te ha hecho entenderlo.

Quizás el caso del avión de Germanwins que el segundo piloto extrelló premeditadamente en los Alpes franceses ha podido ser ese detonante increíble que abrió tus ojos, o el tsunami de Indonesia con olas gigantescas arrasando toda la costa y llevándose por delante miles de vidas, o la tragedia más reciente del terremoto en Nepal que acabó con la vida de más de 7000 personas.

Puedes revivir este último suceso en este artículo de dos montañeros que finalmente se encuentran y se salvan.

_Voy a morir, pero espero que sea rápido_ – EL ESPAÑOL

Cuéntanos cómo es este sentimiento de milagro y de regalo con relación a la vida. Qué circunstancias te han hecho sentirlo.

267 Si escribes sobre tenis tendrás que escribir sobre aeropuertos

Si escribes de tenis, ¿no te parece lógico escribir también sobre aeropuertos? Tengo la impresión de que los aeropuertos es algo que los tenistas deben de conocer muy bien. Cada semana tienen un torneo en una ciudad diferente que está a miles de kilómetros. Los aviones son un medio de transporte muy seguro, por ese lado ningún problema. Pero los aeropuertos pueden ser tediosos. Has de llegar a ellos con un par de horas de antelación y pasar controles y más controles. En algunos te tienes casi que desnudar por el tema de la seguridad. Te revisan la maleta de arriba abajo y siempre te pueden encontrar algo que, qué despistado puedes llegar a ser, no deberías haber  incluido en tu equipaje: un frasco enorme de colonia, una pasta de dientes que no cumpla la reglamentación, un sobre de embutidos que no es apropiado para el país en cuestión, … Hay miles de detalles que de aeropuerto en aeropuerto se te pueden escapar.

Vas de Torneo de Madrid al de Roma y ya estás pensando que lo mejor será llegar en plena forma a París. Pero qué conoces de Madrid, Roma o París? Sus aeropuertos. Así es la vida del tenis: aviones que están a punto de despegar. Como tu vida, algún día.

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Escoges un tema y lo asocias a aquello con lo que crees que está realmente vinculado. Luego se trata de escribir, a la par, de ambos temas, interrelacionándolos. Fácil como la vida.

Ejemplos: el fútbol y las aficiones, la cultura y los libros, la juventud y los sueños, los padres y los hijos, … Y lo que tú creas.

 

262 Evocación, cuando un amigo se va

Ha muerto estos días, (abril 2015) una de las personas que más ha influido en la visión que tiene el mundo sobre América Latina: Eduardo Galeano. No es nada extraño ya que todos los días mueren miles de personas de forma natural, por enfermedad o por accidente. Y aún podemos añadir los que mueren en guerrillas, atentados, guerras, …Todos de una u otra forma algún día moriremos.

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¿Cómo nos quedamos las personas que perdemos a quienes mueren? Vacíos, confusos, inquietos, existencialistas,… De ese amasijo de sentimientos salen las evocaciones y los recuerdos que vuelven, de esos sentimientos surgen palabras que quieren llenar los vacíos recién estrenados. Cuando encontramos las palabras con las que recuperar la memoria de quien se ha ido hacemos una evocación. Las evocaciones tienden a quedarse con lo mejor de la persona desaparecida, intentan alargar su presencia, nos tocan el corazón.

Aquí el ejemplo sobre Galeano expresado por Monegal en «El Periódico»:

¿Te acuerdas de aquel día que estábamos en la terraza y uno se acercó y te dijo que estabas calvo y que acabarías como Yul Brinner? Tú le contestaste: «Si los pelos fueran importantes estarían dentro de la cabeza, no fuera». Luego me contaste que eso lo aprendiste de un sabio barbero de Montevideo, un tipo notable, de retranca muy profunda. ¡Ahh! Eran aquellos tiempos de Calella de la costa. Aquel final de los 70. Hacíamos paellas mirando al mar. Eramos todavía jovencitos treintañeros, pero ya nos orgullecía comenzar a tener el coco peladito. Tú y Helenita Villagrá teníais una perrita. Un poco estrafalaria, todo hay que decirlo. La naturaleza fue con ella bastante cicatera. No le dio el don de la belleza. Pero era simpatiquísima. La queríais mucho. En realidad tú querías a todo bicho, bípedos implumes incluidos, que se acercasen con la honestidad de una sonrisa. No soportabas los mezquinos. Los olías a distancia. No te equivocabas nunca. Te habías venido para acá huyendo de aquella locura. Luego te volviste a marchar. Pero solías regresar, cada dos años como mucho, cuando despuntaba el estío. Parabas en Barcelona. Te gustaba el Hotel Colón. A cada viaje, solíamos cenar y me ponías al día. ¿Te acuerdas cuando me contaste lo de aquel pobre jubilado que le habían atrapado sus ahorros en el corralito? Me explicaste que se presentó en el banco con una granada de mano y espetó «O me dan mis ahorros o volamos todos». Le cogió la policía y descubrió que la granada era de juguete. El fiscal pidió 14 años de prisión. Y tú, mirando por la ventana del hotel la imponente catedral que se erigía ante nosotros, añadiste: «Pedía 14 años de prisión para el jubilado, no para el banco». ¡Ahh! Esas pinceladas tuyas. Todos tus libros están hechos con este puntillismo de pincel fino. Siempre andabas con una libretita, anotando lo que oías. Luego le dabas una vuelta, lo pasabas por tus pelos de la cabeza, los de dentro, y brotaba un paisaje tan tremendo como lúcido. Una vez le dijiste a Iñaki Gabilondo, en CNN +, lo que escuchaste decir una noche en Buenos Aires a una pobre señora que pedía en una esquina: «El dinero es como el agua salada; cuanto más beben, más sed les da». Es muy posible que no dijera exactamente eso la humilde dama de esa esquina. Fue tu pincel el que le dio ese enérgico y contundente colorido.

Cuando nació nuestro primer hijo, ¿te acuerdas?, vinísteis tú y Helenita, a casa, y escribiste en su cuaderno de bebé: «Blai, querido, te agradecemos tu alegría de vivir y te pedimos que no la pierdas nunca». No la hemos perdido, Eduardo, esa alegría. Ni siquiera ahora que tú, aparentemente, te has ido. No te digo chau. Nunca te lo dije. Te digo como siempre, de calvo a calvo, hasta luego, hermanito.

Piensa en alguien por el que sentiste algo y que haya muerto. Haz tu evocación. Busca las palabras que nos sirvan para volverlo a tener presente y evocarlo. Busca recursos en el ejemplo o crea los tuyos.

238 Eligiendo palabras con Manuel Vicent

En estos días se está celebrando en San Millán de la Cogolla, en su Monasterio de Yuso,  cuna de la lengua castellana (y española) un nuevo encuentro internacional del seminario de la lengua que ha sido inaugurado por la princesa, ahora ya reina, Letizia. El tema escogido es el lenguaje periodístico y las posibilidades del mismo para  desvelar la realidad o para ocultarla. Todo depende de cómo lo utilice.

Quien ha estado encargado de la apertura ha sido el escritor y periodista Manuel Vicent. Su idea esencia ha girado en torno a cómo un periodista ha de cuidar el lenguaje y cómo, al hacerlo, se convierte en escritor. Aquí está la síntesis de su exposición:

Vicent dice que el periodista que dedica tiempo a elegir una palabra «se torna en escritor»

San Millán de la Cogolla (La Rioja), 1 jun (EFE).- El escritor Manuel Vicent ha defendido hoy en San Millán de la Cogolla el trabajo de los periodistas, de los que ha dicho que cuando demoran diez segundos su trabajo para elegir una u otra palabra «se convierten en escritores».

El escritor castellonense ha pronunciado hoy la conferencia inaugural del seminario «Los periodistas, maestros del español», que ha inaugurado la Princesa de Asturias.

Vicent ha subrayado que la necesidad de estar informado se ha convertido para las personas «en uno de los derechos humanos más perentorios y, a la vez, más vulnerados».

A pesar de la utilización en España del periodismo «para la refriega política», en los periódicos se han publicado relatos de autores reconocidos como Larra o Josep Pla.

«Si el siglo XVII no se puede entender sin Shakespeare o Calderón, el XVIII sin los enciclopedistas, el XIX sin Dickens o Galdós, quienes en el futuro sientan curiosidad sobre por qué moríamos y matábamos hoy, deberán acudir a las hemerotecas, donde una realidad se habrá convertido en pura ficción», ha dicho.

Y en el origen del periodismo moderno, «allí donde se concentraban las hazañas y las miserias del alma humana, desde los puertos a las mazmorras o las encrucijadas de caminos», ya se creaban palabras nuevas, «un lenguaje vivo que se adaptaba a los hechos insólitos».

Vicent ha considerado que «hablar castellano es una determinada forma de respirar» y escribir en castellano «una forma de desangrarse».

Y aunque hoy «germina una realidad virtual en la forma de comunicar» ésta «seguirá sometida a la estructura del verbo» siempre y cuando «no se rindan escritores y periodistas».

«El periodismo es un género pegado a los hechos que siempre se hallará pegado a los hechos» y los periodistas «son quienes miran la realidad para extraer el fondo y describirlo con palabras nuevas y distintas, pero nunca alejadas del genio de la lengua», ha dicho.

Y cuando el nuevo mundo virtual «penetre» en la conciencia del lector «no van a desaparecer los testigos» y «la necesidad de estar informado seguirá siendo un derecho fundamental», sea analógico o no.

El autor de «La balada de Caín» (Premio Nadal en 1987) ha considerado que «no hay palabra vulgar si nace del genio del idioma» y ha insistido en que «gran parte de la literatura contemporánea» se ha escrito en medios de comunicación.

¿Cuál es pues, nuestra propuesta a partir de estas palabras de Manuel Vicent? Que juguemos a lo políticamente correcto e incorrecto. Nos podemos hacer eco de una información de actualidad y la redactamos primero de una manera y luego de otra. A ver qué pasa.

Primero una noticia, luego dos versiones la que sirve para aclarar y la que sirve, gracias a la magia del lenguaje, para ocultarla.