223 Un par de pasos por detrás de ti

Publicado el 11 marzo 2015
Archivado en Descripción, Pessoa | 2 comentarios

Este ejercicio de escritura puede llegar a asustarte y dejarte una inquietud que puede durar en ti un cierto tiempo. Quizás toda la vida. Es por eso que antes de seguir deberías respirar hondo y hacerte fuerte. Voy a pedirte que salgas de ti mismo y que te retrases un par de pasos. La distancia puede ser más que suficiente como para que a partir de ahora, durante un tiempo, vivas la experiencia de verte a ti mismo en la distancia. Esta actitud te permitirá verte como si de una tercera persona se tratase. Y eso es lo que busco. Que te mires desde fuera y observes todo lo que haces y te juzgues y te valores.

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No serás el primero en hacer esto. Fernando Pessoa nos regala este texto en el que se ve a sí mismo con algo parecido a esta distancia que te he propuesto:

Han pasado meses sin que haya vivido, y voy durando, entre la oficina y la fisiología, en un estancamiento íntimo de pensar y sentir. Esto, desgraciadamente, no descansa: en la putrefacción hay fermentación.

Hace mucho tiempo que no sólo no escribo, sino que ni siquiera existo. Creo que casi no sueño. Las calles son calles para mí. Cumplo con mi trabajo en la oficina concienzudamente, pero no puedo decir que sin distraerme: por detrás estoy, en vez de meditando, durmiendo, pero siempre soy otro por detrás del trabajo.

Consejos: Usa la tercera persona, mantén la distancia, juega con los puntos de vista, autorreflexiona, plasma un determinado sentimiento.

Comentarios

2 Respuestas para “223 Un par de pasos por detrás de ti”

  1. Antonio on septiembre 15th, 2015 12:31 am

    Había sido una noche de fiesta y tenía varios tragos de más encima, ya con las últimas personas terminando de bailar mi novia y yo decidimos irnos, esa noche habíamos salido pocos, nosotros 2 y otra pareja, que decidió quedarse a dormir ahí.
    Así que luego de despedirnos fuimos al auto, mi novia cayó dormida en aproximadamente 13 segundos así que ni siquiera tenía nadie con quien hablar, no traía mi iPod y siempre he odiado la radio por lo que fue un viaje silencioso.
    A duras penas podía ver entre la niebla, por suerte no había casi nadie en las calles a esa hora, luego de pasar un rato entre casas tomamos la carretera, aquí si debía estar más atento, llegamos a una conocida intersección que nunca me ha gustado, los autos vienen con mucha fuerza y debes ser rápido a la hora de incorporarte al camino, esa noche mis habilidades no estaban rápidas.
    Sin siquiera ver si venía alguien me lancé a la carretera y vi las luces de una enorme camioneta que comenzó a tocar la bocina, viniendo hacia nosotros a una velocidad que había dictado nuestra sentencia de muerte, miré a mi novia dormida sin tener idea de lo que pasaba y cerré los ojos con fuerza.
    Luego de eso no recuerdo nada, sólo sé que desperté a su lado la mañana siguiente sintiéndome con un cansancio extraño, como si no pudiera ni levantarme.
    Aún no sé como salimos de esa, pero una voz en mi cabeza retumba cada vez que paso por esa intersección “En esa curva me maté hace 2 años”.

  2. Luisa on octubre 7th, 2015 2:27 pm

    Camina, va y viene con mucho apuro, casi como una locomotora, no para es como si sintiera que el mundo se acabara, siente el cansancio ya después de algún tiempo de andar en eso y se recuesta un poco, aunque algo inquieta, pero hay algo asombroso, aunque su cuerpo está descansando o por lo menos tendida en el sofá su mente continua trabajando y no para de pensar ¡qué será lo próximo que hará! ¿Qué comerá? ¿A qué hora se acostara en la noche? ¿Qué falta por hacer?; que inquietante es todo esto; de solo ver la escena ya me produce un cansancio y una fatiga fuera de lo normal; y es que no es fácil darse cuenta de lo que se hace casi de forma automática, es decir sin mucho pensar.

    Ya incorporada de nuevo, decide hacer algo de deporte, cosa que si le gusta, quizás para aplacar sus movimientos, quizás para terminar de caer rendida; llama a unas amigas y amigos y programan una tarde de juegos de ping pong o tenis de mesa, el encuentro se produce donde Alice, muchas risas, cuentos, comidas y amigos, allí el tiempo pasa y su inquietud se ve disminuida, ahora está más tranquila, mas entregada al momento, disfrutando realmente de las buenas cosas de la vida, esto realmente sí que lo celebra, sí que le gusta, se pasa el tiempo y ni se da cuenta; después de despedirse decide regresar a su casa, allí la espera su perro, su familia, algo de cena ligera, algo para leer un poco, cosa que también disfruta, así se queda dormida, profundamente dormida; su cuerpo descansa y su mente la acompaña.

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