Un poema sencillo al gusto de Machado

Publicado el 24 marzo 2009
Archivado en ANTONIO MACHADO, EXPRESION POETICA, MUNDO EXTERNO Y MUNDO UNTERNO, Poesía, SENTIMIENTOS | 4 comentarios

Este sencillo poema de Antonio Machado evoca una comunión con el paisaje, con el Guadarrama, la sierra madrileña. Solo son dos estrofas con la típica estrofa machadiana (silva). ¿Y el contenido? Está distribuido entre ambas estrofas. En la primera una interrogación retórica y una visión lejana aunque amiga y personificada de la montaña. En la segunda una respuesta exaltada, cargada de plurales, y un deambular por el interior de paisaje.

http://cache.virtualtourist.com/877994-The_Sierra_of_Guadarrama-Comunidad_de_Madrid.jpg¿Eres tú, Guadarrama, viejo amigo,
la sierra gris y blanca,
la sierra de mis tardes madrileñas
que yo veía en el azul pintada?

Por tus barrancos hondos
y por tus cumbres agrias,
mil Guadarramas y mil sones vienen
cabalgando conmigo, a tus entrañas.

¿Qué quiero que hagas? Quiero un poema con dos partes: Una será la pregunta, la otra la respuesta. En la primera habrá un paisaje familiar tratado con afecto, en la segunda nuestros sentimientos provocados por ese paisaje se han de desbordar. Si te atreves con las silvas mucho mejor pero eso ya no es imprescindible.


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Comentarios

4 Respuestas para “Un poema sencillo al gusto de Machado”

  1. Juan Carlos de la Fuente Umetsu on marzo 29th, 2009 6:57 pm

    Bacán.

    Si puedes visita http://jc-noticiasdelinterior.blogspot.com/

    Un abrazo.

  2. Caminante de los planos sin fin on marzo 29th, 2009 9:17 pm

    ¿Eres tu, amada mia,
    que me acechas por la espalda,
    llorando melancolia?

    Eres tu, la que me da descanso.
    Que calienta mi lecho
    y me da substento.

  3. dallmars on marzo 30th, 2009 1:29 am

    La que tuviera el sol de tu mirada

    copyright Eduardo Dante Dall´Ara

    La que tuviera el sol de tu mirada
    una lúdica imagen de la vida
    sobre el paisaje del camino entero,
    y así en tu frente brillan
    bordados de oro…
    En una luna llena
    casi como al descuido;
    el hábito de la pasión lejana es plena;
    y estás sola, en el rincón querido,
    pendida a una pasión que es tan sublime:
    como los difusos bajo el techo blanco
    en el recuerdo, en el perfil del cuerpo
    de las aves dormidas, o, en tu seno,
    vago placer de rasos y de manos.

    Es el aroma que en la noche tienes
    es tu tibia presencia
    que espera el paso promisorio, sabe,
    y su canción , espera.

    La melodía que invoca hasta la historia
    de las astucias tímidas y vivas.

    Si, te me alejas, joven dulce y sabia,
    fresca como la brisa,
    cuerpo sin mancha, porque portabas
    la estirpe plena de la enredadera,
    y entre tus piernas,
    se forjó mi angustia con tu historia.

    Si tú me vieras hoy con mis cansadas manos,
    en el crisol del día,
    de perseguir palabras encantadas
    que siempre llevan signos para que los vieras.

    Ven, yo te espero, clara como siempre,
    como una resolana.

  4. Clara on abril 12th, 2009 3:51 am

    NUEVA YORK

    Los pensamientos van y vienen,
    corren como los carros amarillos de la ciudad
    no tienen comienzo ni final.
    Partidas sin llegada.
    Carreras en círculo.
    Cuadrados perfectos.
    Arquitectura planificada sin control.

    Pensamientos, sentimientos, sensaciones
    escondidos entre muros de piedra,
    detrás de iglesias antiguas
    atraviesan construcciones relucientes,
    viejas reliquias del pasado,
    íconos del futuro.

    Carreras del ir y venir.
    La noche llega, con ella,
    llega la risa, el placer no deseado,
    el miedo a sentir, el hombre,
    las caricias, los besos, las manos
    recorren tus piernas,
    se pierden entre tus senos,
    llenan tus flores de agua,
    tus poros de miel.
    Te invaden, te prometen, se apropian
    de tu derecho a sentir.
    Regresa el miedo, el terror.
    Se abre el túnel profundo de la mente
    al dolor del recuerdo.

    Negativas a sentir, a vivir.
    Tu miedo se impone a la razón.
    Pierde el sentimiento.
    Gana la partida: el desencuentro.

    Quedan,
    el sabor amargo,
    la burla del destino,
    la espera por la comprensión,
    la derrota de la esperanza.

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